No guardamos ninguna imagen de los documentos.
De la foto salen campos, y el fotograma se descarta. No somos custodios de nada.
REGISTRO, EXTRAS Y LLAVE, ANTES DE QUE LLEGUE

Se registra desde el móvil antes de llegar, con todo lo que la ley obliga a pedir, elige lo que quiera añadir y recibe el código de su habitación. Recepción no teclea nada. Y no cambias ni el programa de reservas ni las cerraduras que ya tienes.


Una llegada fuera de hora ocupa a una persona, o se resuelve por teléfono y mal.
El registro de viajeros se sube a mano, todos los días, y cuando hay lío se sube tarde.
Los extras se venden en el mostrador si hay alguien y si se acuerda.
Unos días antes de llegar, al móvil. No instala ninguna aplicación.
Se rellenan solos nueve campos del registro. La foto no se guarda en ningún sitio.
Acompañantes, aparcamiento, desayuno, salida tardía. Todo antes de llegar.
Cuando le asignas habitación. El código se teclea en la cerradura.

El registro de viajeros no es un trámite que dejamos para luego: es el centro del producto. Recogemos los datos que exige el Real Decreto 933/2021, comprobamos que estén bien formados según el tipo de documento —un DNI, un NIE y un pasaporte no llevan los mismos datos— y dejamos el envío preparado.
Esto es lo que casi nadie hace bien, y es la parte que a ti te cuesta tiempo todos los días.
Hoy está terminado para el registro español, con un detalle al que no llega nadie. Y está construido para añadir un país igual que añadimos un programa de reservas: una tabla de tipos de documento y el formato que pida cada administración.
Y es invisible cuando vendes: tu huésped solo ve que ha tardado dos minutos.

De la foto salen campos, y el fotograma se descarta. No somos custodios de nada.
Cobra tu hotel, con su banco, y factura tu hotel. El dinero no pasa por nosotros en ningún momento.
La licencia de la cerradura sigue siendo tuya y el código lo genera su fabricante. Si nosotros fallamos, tu recepción sigue abriendo como siempre.
Le escribimos, no lo reemplazamos. El día que nos vayas, tu hotel se queda como estaba.
Un DNI, un NIE y un pasaporte no piden los mismos datos. Comprobamos cada uno según lo que la ley exige para ese documento, no con una regla única que deja huecos.
No un selector con cinco idiomas que enseña uno: los siete diccionarios están completos y hay una prueba automática que lo mantiene así.
Si retiras una llave y la cerradura no confirma la retirada, no te decimos que está retirada: te decimos que ese código puede seguir abriendo. Preferimos una pantalla incómoda a una puerta abierta que crees cerrada.
Funciona igual en un hotel de cuarenta habitaciones que en una cadena de quince. Donde más se nota es aquí:

El huésped entra a su hora, no a la tuya. Y sin un turno de noche para abrir una puerta.
Es la parte que cuesta tiempo todos los días y la que nadie quiere hacer. Queda preparada sin que nadie la escriba.
Un mismo proceso de llegada en todos, y cada uno con su propia imagen.
El mostrador sigue existiendo. Deja de ser una cola.
Está construido multi-establecimiento desde el primer día: cada propiedad tiene su propio espacio, con sus datos y sus permisos separados de los demás.
Y cada una se ve a sí misma: su logo, su nombre, sus colores. Tu huésped ve tu hotel, no nos ve a nosotros.
El nivel de soporte se acuerda en la propuesta —guardia incluida, si la necesitas—. Es una línea del presupuesto, no una lista de lo que no hacemos.

Todo lo demás funciona igual: la llegada sin mostrador, los extras, la llave y la imagen de tu hotel.
Lo que cambia es el registro, porque cada administración pide lo suyo. Se añade, y sabemos exactamente qué hace falta para añadirlo.
Dinos de dónde eres en el formulario y te decimos en la primera conversación qué falta y cuándo. Ir al formulario

FreeArrival lo construye FREEDOLIA, desde Barcelona. Nos centramos en resolver una cosa concreta y pequeña muy bien: que la llegada a un hotel quede terminada y legalmente completa sin que nadie pase por el mostrador.
No te vamos a prometer una guardia de veinticuatro horas que todavía no existe.
No es una lista de espera ni una prueba gratuita. Son tres implantaciones —tres hoteles, o los tres primeros establecimientos de un grupo— con acompañamiento de cerca y cuota por habitación desde el primer día. Te decimos exactamente qué cuesta en tu caso en la primera conversación.
Lo que ganas por ser de los primeros es acceso directo a quien lo construye y voz en lo que se hace antes que nadie. No un descuento.
No. Le escribimos al que ya tienes.
Pasa por recepción como siempre. Esto no sustituye tu mostrador: le quita la cola.
No. La foto se procesa y se descarta en el mismo momento. Lo que queda son los campos del registro, que son los que la ley te obliga a tener de todas formas.
No, y no lo prometemos. El huésped recibe un código y lo teclea en la cerradura. El código lo genera el fabricante de tu cerradura, no nosotros.
Tu recepción abre como siempre: nunca estamos en el camino crítico de abrir una puerta. Y hoy somos un equipo pequeño, así que no te vamos a prometer una guardia de 24 horas que no tenemos.
Implantación más una cuota por habitación, desde el primer día. El número depende de cuántas habitaciones tengas y de qué cerraduras uses, y preferimos decírtelo bien en veinte minutos que ponerte una cifra aquí que no encaje con tu hotel. Lo que no hacemos es regalarlo: un producto que se instala gratis se abandona gratis.